El Funquipauer sigue con paso firme en la UE Josefina Bálsamo Los Pinos

Los talleres Funquipauer (de cultura emocional), siguen su curso por el entusiasmo de la comunidad escolar. El sábado 17 fue intenso porque hubo clases de coro, parkour y batería.

El taller de coro estuvo a cargo de Paula Castro, integrante del coro Cantar Cruceño de la UPSA. En el primer encuentro practicaron fundamentos del canto: relajación, respiración, vocalización e interpretación. ¡Hubo 45 participantes! La mayoría eran estudiantes mujeres. Paula escuchó a todos en grupos de cinco en cinco. Los clasificó y organizó en grupos. Hasta fines de noviembre esperamos dejar el coro listo con un repertorio. Inflamos pecho por Cantar Cruceño, nuestro talleristas de lujo que acaban de ganar el Concurso Municipal de Coros en la categoría avanzados.

Las clases de parkour tuvieron diez participantes entre 8 y 15 años. Estaban entusiasmados todos, algunos con más ganas de jugar y otros más concentrados, comentó su instructor Douglas Vázquez. Iniciaron con estiramientos, ejercitaron saltar por encima de algunos obstáculos básicos como bancas o ellos mismos. La indicación es que llegaran hasta done pudieran y que estuvieran atentos a como se sentían al saltar obstáculos y superar el miedo. Luego ellos le propusieron un juego desafiante que el profe aceptó. Finalizaron la hora y media de intensa actividad física con ejercicios de relajación.

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El taller de batería se inició con algunos contratiempos fuera de nuestro control, de los que ya sacamos un claro aprendizaje. Además, nada desanima a los facilitadores Marcelo Hidalgo (baterista de El Parche), Fabiola Chacón y Esther Severiche y sus alumnos. Ni el sol ni la tierra los detuvo para ir corriendo a buscar las baterías y pasar al menos media hora de clases bajo el único arbolito que da sombra en esa parte del “Cambódromo”.

Aquí estamos replicando lo que aprendimos en el Barrio Simón Bolívar y usando las dos baterías que nos donaron entonces. En esta primera clase hicieron reconocimiento de los instrumentos, armaron juntos la batería y practicaron algunos ritmos básicos. Asistieron diez hombres y cinco mujeres entre 10 y 15 años. El objetivo es que al aprender a tocar este instrumento, desarrollen la capacidad de concentración y la escucha al armonizar ritmo con los otros. Además de que hacen ejercicio y tocar la batería es muy cool.

¡Qué honor contar en la Revolución Jigote con tanto profesional destacado trabajando por la cultura emocional de una comunidad escolar!

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